La prostatectomía radical es un procedimiento quirúrgico utilizado para tratar el cáncer de próstata localizado. Consiste en la extirpación completa de la próstata y, en algunos casos, de tejidos cercanos o ganglios linfáticos, con el objetivo de eliminar el cáncer y reducir el riesgo de progresión de la enfermedad. Puede realizarse mediante cirugía abierta, laparoscópica o asistida por robot.


Cáncer de próstata localizado o localmente avanzado en pacientes seleccionados.
Pacientes con expectativa de vida suficiente para beneficiarse del tratamiento curativo.
Casos en los que se busca la eliminación completa del tumor.


La recuperación depende de la técnica quirúrgica utilizada y de las características de cada paciente. Generalmente se requiere el uso temporal de una sonda urinaria durante algunos días. La mayoría de los pacientes puede retomar actividades ligeras en pocas semanas, evitando esfuerzos físicos intensos mientras completa su recuperación. El seguimiento médico es fundamental para monitorear la evolución y los niveles de PSA.

›
Se realizan consultas periódicas y mediciones de PSA para confirmar la adecuada evolución y detectar oportunamente cualquier recurrencia.
›
Como cualquier cirugía, puede presentar riesgos y efectos secundarios, incluyendo cambios en el control urinario o en la función sexual, los cuales deben discutirse previamente con el especialista.
›
La recuperación inicial suele tomar algunas semanas, aunque la recuperación completa puede variar según cada paciente.
›
En muchos casos de cáncer localizado, la prostatectomía radical ofrece una alta probabilidad de control o curación de la enfermedad.